El problema

La red de alcantarillado de las ciudades es la encargada de recoger las aguas residuales domésticas e industriales y drenar las aguas de lluvia. Su gestión tiene gran importancia para conseguir la sostenibilidad de la ciudad, ya que un correcto mantenimiento de la misma previene la aparición de organismos que actúan como vectores de enfermedades tales como cucarachas, ratas, mosquitos etc. Actualmente el control de los mismos se centra en campañas estacionales o actuaciones periódicas por parte de empresas municipales o privadas con biocidas residuales en paredes y tapas de pozos de registro o utilizando cebos dentro de dichos registros. Estas actuaciones se demuestran claramente insuficientes ya que tienen carácter localizado y en muy pocos casos abarcan el resto de los elementos que conforman la red de alcantarillado, es decir, colectores, pozos de registro, imbornales, arquetas, rejillas y líneas de acometidas. Estos tratamientos tan sólo provocan un desplazamiento temporal de los organismos a otros espacios de la red más seguros  lo que convierte estos ambientes en un reservorio permanente de vectores, patógenos y malos olores que terminan trasladándose a la vía pública y al interior de las diferentes edificaciones urbanas e industriales por defectos de hermetizacion y sellado estructural de las mismas.

Es por tanto que hasta la fecha no se había propuesto ninguna solución integral de control de organismos nocivos en estos ambientes dado que se carecía de un procedimiento de actuación continuo y simultáneo sobre la totalidad de los espacios existentes en una red de saneamiento urbano.

Por todo ello se hace necesario un procedimiento de control de organismos nocivos que abarque el conjunto de redes de colectores en sistemas de alcantarillado basado en la generación de una atmósfera nociva y hostil a través concentraciones muy bajas de biocidas no residuales nebulizados y vaporizados de manera programada y dimensionada a la cobertura de red interna de saneamiento urbano que nos interese proteger.  Al mismo tiempo ese procedimiento nos tiene que permitir alternar los biocidas para evitar resistencias en los organismos o utilizar nuevas formulaciones repelentes no biocidas así como cualquier formulación autorizada.

Para ello el procedimiento que presentamos resuelve el problema planteado  mediante la pulverización a alta presión de biocidas o repelentes no biocidas autorizados consiguiendo gotas muy finas a modo de nube de vaporización que difunden en el ambiente de la red de colectores sobre las que se sitúan.